¿VE MI HIJO BIEN LOS COLORES? ¿ES DALTONICO?

Una daltónico es aquella persona que posee una alteración de origen genético en la capacidad de distinguir los colores.

No hay que inquietarse si, cuando un niño comienza a contaros lo que ve, dice los colores mal y al rojo lo llama verde o amarillo.

El nombre de un color es un código, y puede precisar de cierto tiempo para comprender que lo que él percibe como de tal color se llama por ejemplo “verde” y no “rojo” o “amarillo”. Así, cuando aprende a hablar, puede muy bien ser sensible a las distintas longitudes de onda que componen el espectro de los colores y equivocarse en la forma de “decir los colores”.
En cambio, si se observa que sus errores persisten demasiado tiempo o que no parece reaccionar o ser sensible a tal o cuál color, hay motivos para someterlo a las pruebas oportunas.
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Los problemas pueden ser de dos órdenes principalmente: puede haber una insuficiencia a nivel de las estructuras retinianas, por ejemplo, falta uno o dos de los tres tipos de células receptoras especializadas. Entonces hay daltonismo, que se calificará en función de la carencia (rojo, verde, azul…). Esta ceguera a uno o varios colores es hereditaria. Afecta más al hombre (8% de la población masculina) que a la mujer (0.004%), aunque sea ella la portadora de este defecto genético.
Pero, con frecuencia, se emplea la palabra daltonismo sin razón.
El niño puede ser sensible a todos los colores (no es pues daltónico) y tener dificultades para reconocerlos separadamente cuando están asociados entre ellos. Este comportamiento es típico de un problema de utilización, de una mala comparación entre las percepciones cromáticas, a pesar de tener sensibilidad a los colores. Se puede hablar de una discromía o disfunción de la percepción de los colores: como una mala lectura o mala percepción de los conjuntos coloreados. El niño dicrómico pierde la capacidad de reconocer uno o varios colores, si éstos están rodeados o asociados a otros.
Se trata de un problema idéntico al de la lectura en un niño disléxico. Cuando las letras están individualizadas las reconoce. Por el contrario, cuando están “mezcladas” en una palabra, comienza a confundirlas.
La discromía puede mejorarse con la educación visual, con la riqueza de percepciones, de manipulaciones de objetos de tamaños, formas y colores diferentes y sus asociaciones.
El daltonismo no es recuperable porque se debe a una insuficiencia estructural.

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