SEÑALES DE UNA DISFUNCION EN EL ENFOQUE

Una capacidad de enfoque rápida y automática es esencial para un rendimiento eficaz. La capacidad de enfoque está también relacionada con la habilidad para mantener la atención visual. Analizamos la capacidad para enfocar y relajar el enfoque y la flexibilidad para el cambio de foco rápido.

Las bajas capacidades para enfocar (posiblemente) provocarán aumento del tiempo necesario para copiar de la pizarra, fatiga visual inducida y/o evitar el trabajo de cerca y, como consecuencia, se reduce la capacidad de comprensión de lectura.

Signos y síntomas de un déficit en el enfoque:

  • Dolor de cabeza.
  • Escozor o ardor de ojos.
  • Lagrimeo.
  • Parpadeo excesivo o guiño ligero de ambos ojos.
  • Se acerca mucho a la tarea cercana o a la televisión.
  • Tensión en el cuello.
  • Fotofobia (sensibilidad a la luz).
  • Fatiga ocular al final del día.
  • Visión borrosa intermitente de lejos o cerca.
  • Visión borrosa al cambiar el enfoque de lejos a cerca y/o al revés.
  • Lector lento.
  • Pérdida de la línea durante la lectura al mirar a otro sitio o al acabarse la línea que lee.
  • Relee una línea o palabras.
  • Bajo rendimiento escolar (o académico/laboral en el adulto).
  • Problemas de concentración a la hora de leer, escribir o realizar cualquier tarea cercana.
  • Incapacidad de trabajar en cerca durante tiempos prolongados.
  • Mareos y nauseas.
  • Pupilas pequeñas o muy grandes.

TERAPIA VISUAL

La acomodación mejora mucho y rápidamente cuando la estimulamos. Pero en el caso de esta habilidad, los mejores resultados se consiguen en la edad infantil; cuanto mayor es la persona, su sistema acomodativo es más rígido, por tanto no se alcanzan valores muy altos, pero a veces sí mayores a los que corresponden a su edad tras trabajarlo.

Trabajando esta habilidad buscamos las siguientes METAS:

  1. Como esta habilidad es monocular (de cada ojo) pretendemos igualar el esfuerzo acomodativo que hacen ambos ojos para que ninguno tire del otro. Para ello una de las rutinas a corregir es nuestra posición frente a las tareas cercanas: ni muy cerca, ni colocar la cara asimétricamente respecto a la tarea haciendo trabajar más un ojo que otro por estar más cerca de ella.
  2. Normalizar los valores acomodativos de ambos ojos, para darle una reserva y que pueda trabaja en distancia próxima cómodamente durante el tiempo requerido.
  3. Enseñarle a sentir qué es lo que hace cuando “acomoda” (enfoca en distancia cercana) y cuando “relaja” (enfoca en distancia más alejada) para que sepa cuándo está haciendo demasiado esfuerzo y sepa controlarlo. De esta manera, lo automatizará y podrá concentrarse totalmente en la tarea que realiza sin hacer ningún esfuerzo acomodativo.
  4. Indirectamente, mejorando estas habilidades acomodativas mejorará la atención, la concentración y la comprensión.

 

Muchas veces trabajando la agudeza visual, indirectamente la acomodación mejora también.

Algunas de las actividades que hacemos es colocarse lo más cerca que se pueda de una pequeña pegatina con detalles pegada en una ventana y enfocar la pegatina y después mirar a través de la ventana, alternando el enfoque en ambas distancias. O alternar la visión entre cartas de letras o números de lejos y de cerca de diferentes tamaños, o utilizar lentes o “flippers” para estimular o relajar la acomodación, etc.

De esta manera, mediante situaciones artificiales enseñamos al sistema acomodativo a ser más eficaz, a saber qué es lo que tiene que hacer para que luego pueda llevar lo aprendido a la vida normal y rendir eficientemente.

La acomodación también permite al cerebro estimar la distancia a la que se encuentra un objeto del observador. Debido a que el cristalino se encuentra prácticamente relajado cuando el objeto está a 2-2.5 metros, si se realiza un esfuerzo acomodativo, el cerebro interpreta que el objeto está más cerca de esa distancia.

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